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Lunes 05 de Noviembre de 2007 15:24 |
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Un evento sincronístico puede, por ejemplo, consistir ya sea en algo previsto en un sueño o de varios eventos externos e internos que aparecen conectados mediante su significado o que son coincidentes de alguna manera improbable. Si rompemos los prejuicios impuestos por cierta pseudo racionalidad cientificista dominada por la causalidad, la interpretación de los fenómenos sincronísticos puede ofrecernos nueva luz sobre acontecimientos significativos que, muchas veces, desechamos como pura casualidad.
Los eventos sincronísticos implican la relativización, incluso una invalidación, de las relaciones espacio-temporales y las conexiones causales. En opinión de Jung el tiempo parece ser un flujo de energía cualitativamente dotado y no, como nuestra filosofía lo quisiera, un concepto abstracto o precondición de conocimiento. La relativización del tiempo es un fenómeno bien conocido en el estudio del inconsciente: en la interpretación de los sueños; es descrito en muchos mitos y por personas que dan cuenta de experiencias de tipo espiritual o místico. Lo mismo encontramos en la intuición, la cual es una modalidad de conocimiento que implica una relación espacio-temporal distinta a la de las sensaciones y percepciones. En este dominio, y especialmente en el ámbito del inconsciente colectivo, nuestras concepciones cotidianas de tiempo y espacio se trastocan profundamente y se observan hechos del pasado junto a elementos del presente e incluso a eventos del futuro. En este tipo de situaciones parecen sugerir que el flujo del tiempo, como experiencia psicológica subjetiva, está ligada al funcionamiento de nuestra mente consciente pero se convierte en relativa (o posiblemente inexistente) en el inconsciente.
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